COCINA PARA IMPOSTORES

Veamos: este cinturón de excursionista, que incluye una especie de kit de navaja y cubiertos plegables, una linterna, una brújula, unos prismáticos... Quien me lo ha regalado sabe que probablemente jamás me veré en ocasión de usarlo; pero que, por eso mismo, quizá lo necesite más que cualquier otra cosa.

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¿Y qué decir de este Manual de cocina para impostores que me ha regalado M.A., en clarísima alusión a mis recientes devaneos con los fogones? Claro que lo mismo podía ser una referencia malintencionada al conjunto de mi carrera literaria. O, ya puestos, a la literatura en general y a quienes la cultivan.

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Yo, por mi parte, le he regalado a ella un juego de cuchillos, un frasco de Chanel número 5 y el Arte de la guerra de Sun Tzu, entre otras cosas. Juro que sin haber tenido en cuenta las posibles relaciones que puedan llegar a establecerse o imaginarse entre tales objetos.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
¡¡¡Un juego de cuchillos!!!
Unknown ha dicho que…
De cocina, hombre. Pero muy bonitos. Y de los que cortan de verdad.

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