BENITO ARIZA


21/2/2019

Preguntó ese chico por "Benito Ariza" y entendí que era a mí a quien buscaba. Lo mandaban del periódico a hacerme la foto por el acto literario al que había venido a participar. Sí, dije, dando por bueno tener el mimo nombre de pila que Pérez Galdós, por ejemplo, a quien me permití sacar a colación cuando me preguntaron por mis narradores preferidos y no se me vino a la cabeza -y fue una lamentable laguna, qué duda cabe- ningún otro nombre más reciente; y eso que -me dije luego, podía haber nombrado los títulos de las novelas que me gustan de ... Pero qué se puede esperar de alguien que se llama Benito Ariza. "Póngase usted ahí", me dijo el muchacho, a quien calculé que no debían de haber pasado muchos años desde que terminó el módulo de formación profesional en el que le han enseñado el oficio. "No sonría". Era una indicación extraña: lo normal es que te pidan que sonrías, aun a riesgo de que te salga una mueca antes que una sonrisa. Este chico me pidió justo lo contrario. Y la verdad es que, al verme al día siguiente en el periódico con cara de muy pocos amigos, me dije: "Sí, tenía razón: éste sí soy yo".


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Me han preguntado más de una vez que por qué no he publicado ninguna otra novela desde 2011, cuando apareció la última, y he respondido con diversos subterfugios y alguna que otra media verdad. Es cierto, por ejemplo, que tengo un par de borradores guardados, que podría dar por ultimados tras unos meses de trabajo, si me lo propusiera. Pero lo que no cuento es que, si no he persistido tras cinco novelas, es porque estoy convencido de que, después del cierre de la editorial que me publicó las tres últimas, me será muy complicado encontrar un editor que respalde, no ya la edición de esta o aquella novela en particular, sino de un proyecto narrativo coherente que se extienda a lo largo de unos cuantos libros y los años que haga falta para ultimarlos. No me importa decirlo: no he encontrado a ese editor y desespero de hacerlo. Así que, si en alguna otra ocasión alguien me oye andarme por las ramas a la hora de justificar mi sequía narrativa, le autorizo a que me recuerde lo que dejo aquí escrito: "Menos bolos, Benito Ariza: si no publicas novelas es porque no tienes quien te las publique". Y santas pascuas.


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De la cama doble de la habitación del hotel sólo he deshecho una de las mitades. De la otra sacaré una foto, por si alguna vez, a las puertas del cielo de los virtuosos, me reclaman pruebas de lo que en el fondo no ha sido sino pura aceptación de los hechos. 

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