DODECÁLOGO DEL RUIDO




5/6/2019


El ruido viene siempre del infierno. Es el testimonio más concluyente de su existencia y de su tendencia a aflorar en nuestro entorno en cuanto alguien -alguien ya definitivamente condenado- le abre la puerta: por ejemplo, un vecino.


***

Hacer ruido es siempre un modo indecente de escenificar la propia locura ante los demás.


***

Lo normal es creer que el ruido está siempre fuera. Lo percibimos, sin embargo, porque resuena dentro de nosotros y es indistinguible de la propia orquesta averiada que, a poco que le den ocasión, empieza a sonar dentro de nuestra cabeza.


***

A algunos, cuando están en medio del más melodioso de los silencios -el que se percibe de fondo en un paraje en el que confluye un arroyo, cantan los pájaros, una suave brisa mueve la fronda de los árboles y zumban los insectos-, no le les ocurre otra cosa que... gritar.


***

Que una de las utilidades principales de la electrónica de consumo sea proveer a sus usuarios de todo el ruido que requieran, a discreción, dice mucho del sentido equivocado del progreso. Y lo más preocupante es que hay quien cree que, cuando hace uso de esos artefactos, lo que está haciendo es protegerse -con auriculares, o con un manto de música que contrarreste la cacofonía circundante- del ruido externo. Y no: lo que está haciendo es inoculárselo.


***

Descubrí lo opresivo que puede llegar a ser el ruido la primera vez que me dejaron a solas con el tictac de un reloj.


***

Articular palabras es un acto exclusivamente individual: si intentamos hacerlo a la vez que otras personas, en el resultado se percibe siempre el eco de cuando la especie compartía bufidos y chillidos en las copas de los árboles, casi siempre al intuir que un depredador se acercaba.


***

Hay quien, al leer, crea para sí el silencio que la lectura requiere; y quien, por el contrario, cree que leer es llenarse la cabeza de ruidos sólo hasta cierto punto soportables. Curiosamente, estos últimos suelen creer que sus lecturas son mejores que las de los primeros. 


*** 

Los pájaros no hacen ruido: pautan el silencio. 


***

Los arroyos no hacen ruido: sólo encauzan el silencio por donde pueda fluir.


***

Los poetas borrachos de ruido inventaron el Futurismo. Quienes, por el contrario, idearon eso que se llama "poesía del silencio" no hicieron otra cosa que dejar espacio en la página para que resonara en ella el ruido de la tipografía.


***

Lo llamaban silencio y era sólo un clamor de desaprobación.

Comentarios

Entradas populares de este blog

GASTRONOMÍA

ACEPTACIÓN

Bagajes