Tanto frío

Óleo de Jack Yeats

9/11/2019

He pasado tanto frío en la casa de la sierra que no he podido dormir. He venido solo: M.A. estaba de viaje de estudios con sus alumnos. Y yo no podía dejar de venir porque me había comprometido a acompañar a un amigo pintor en la inauguración de su exposición en Ubrique. He llegado a la casa cerca de la una de la madrugada. No había tiempo ya para encender la calefacción y me he metido directamente en la cama, bajo una pila de mantas y edredones. En vano: las sábanas estaban heladas y el calor de mi cuerpo apenas ha alcanzado a calentar la superficie que ocupaba, pero no todo el espacio, que se me antojaba inmenso, de la cama de matrimonio. Y he echado de menos a M.A., por supuesto, pero también a K.

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No, amiga A.: no debemos escudarnos en argumentos éticos para justificar que no acudamos a votar en unas elecciones, por más que encontremos sobradas razones para que nos repugne dar nuestro voto a cualquiera de los candidatos que se presentan. No hay que confundir las exigencias de la ética personal con las necesidades prácticas aparejadas al cumplimiento del deber ciudadano de votar: se vota, no tanto para dar nuestro apoyo a quien mejor represente nuestras aspiraciones en ese sentido, como para expresar una inclinación general del ánimo propio hacia determinados modales políticos que nos parecen -quizá sin mucho fundamento, ay- mejores que aquellos otros a los que no damos nuestro apoyo. Se vota siempre al menos malo. Y no hay que olvidar que los políticos, como representantes que son del término medio de la sociedad, no tienen por qué ser necesariamente dechados de sabiduría. bondad y prudencia: si lo fueran, no serían políticos -una profesión, no hay que olvidarlo, de escasa entidad intelectual y casi nulo prestigio- sino que desempeñarían otros oficios. Elijamos sin muchos miramientos al que más nos convenga. Y crucemos los dedos para que su gestión, que siempre será insatisfactoria, al menos no resulte catastrófica.



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Mi amigo JAM, en broma, ante mi reciente costumbre de llevar gorra: "JM quiere ser otro distinto de quien es". Pero eso implica dos peticiones de principio que habría qué aclarar: 1) Quién soy. 2) Quién quiero ser. Ninguna de esas dos cosas las tengo claras. Y quizá me cubro la cabeza, como antes me he cubierto el rostro de luengas barbas, para ir pasando un poco más desapercibido mientras me aclaro. 

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