El fumador


12/12/2019

Cuando la terraza se vacia después de la hora punta de los desayunos, el camarero aprovecha para encender un cigarrillo, que deja en el cenicero de una de las mesas ahora desocupadas y sólo de cuando en cuando toma para darle una calada o dos y volver a soltarlo en su repositorio, como si uno de los clientes de la tanda anterior lo hubiera dejado allí. No es un hábito muy higiénico, quizá, pero aporta una nota de relajada despreocupación a un espacio en el que hace apenas unos minutos reinaban las prisas y el ruido. Y yo se lo agradezco, porque he aprendido a disfrutar del hecho de que mi horario de este año no coincida con el de la mayoría de mis compañeros y frecuentemente me vea obligado a desayunar a solas, a lo que me he acostumbrado, hasta tal punto que empieza a resultarme un tanto molesto que aparezca algún conocido y se siente a mi lado y me frustre mi media hora de soledad, en la que normalmente me acompaña un libro. También el camarero parece apreciar mi contribución a la bendita calma del momento: nada más verme aparecer, me toma el pedido, que me sirve con asombrosa prontitud, y luego aprovecha para fumar su cigarrillo a prudente distancia, sin que me alcancen siquiera sus elaboradas exhalaciones de humo. 

Es un hombre mayor, a quien seguramente la tajante prohibición de fumar en horario laboral le ha llegado demasiado tarde como para acostumbrarse. Tampoco su jefe, en el caso de que alguno de los que trabajan dentro del bar lo sea, parece preocuparse mucho por la posible infracción. Y pienso que, en el caso hipotético de que alguna vez se le imputase esta falta y se requiriese el testimonio de los posibles testigos, yo no dudaría en interceder por él: al fin y al cabo, yo también acudo a esta terraza a extralimitarme un poco en el disfrute de mis derechos laborales: además de desayunar, vengo aquí a leer, a disfrutar de la soledad, a interrogar el semblante de la mañana. Y no algo muy distinto es lo que este hombre hace cuando, entre tanda y tanda de apresurados parroquianos, enciende un cigarrillo.

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