Club de lectura

28/1/2020

Releo Vida nueva de cara a un club de lectura con chicos de secundaria, madres y profesores. Sé que resulta pretencioso por mi parte, pero... acabo de ver Dolor y gloria, la película de Almodóvar, y me acuerdo de la parte en la que un actor amigo del protagonista representa en el teatro un monólogo en el que aquel prácticamente desnuda su intimidad, los secretos resortes de su memoria sentimental, con inesperadas consecuencias. Y algo así es lo que creo que intentaba yo hacer en la trilogía a la que pertenece esa novela, y más concretamente en la que motiva estas líneas, por ser la que intenta dilucidar una edad confusa, la adolescencia de uno, en un tiempo más confuso aún, los primeros años de eso que se ha venido a llamar "la Transición"... No es una novela cien por cien autobiográfica; es más, tiene mucho de estricta invención, o más bien de recomposición fantasiosa de personalidades  y hechos cuya exacta ubicación en el orden de lo realmente sucedido sólo yo conozco. Pero, por eso mismo, releerla ahora, de cara a una discusión pública -y muy comprometida- me resulta... arriesgado. Es una novela incluso divertida a ratos, sí, pero en el fondo tremendamente triste, porque habla de gente que, incluso en esa época en la que se promovieron tantas esperanzas colectivas, no se hacían ilusiones al respecto. El tiempo no hizo más que darles la razón. 

Hoy un grupo de adolescentes, más un par de madres que serán con toda certeza mucho más jóvenes que yo, me van a decir qué les ha parecido. ¿Qué pensarán de esa época tan... extraña, y de la que prácticamente no quedan testimonios fiables, tomados a ras de tierra, porque de ella sólo han sobrevivido relatos parciales e interesados, y viciados ya por el conocimiento que sus artífices tenían del desenlace de esos hechos? Pienso incluso que algunas crudezas del relato pueden ser mal entendidas. Pero para qué otra cosa escribe uno, si no es para exponerse.

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