YA PODRÁ CON VOSOTROS...

10/2/2020

Todavía me acuerdo de que, cuando este diario estaba empezando su recorrido, me bastaban unos minutos robados a cualquier rato perdido -el que antecede, por ejemplo, a una tarde de exámenes en el instituto, como la que me ocupa hoy- para cumplimentar la entrada del día, que normalmente escribía al dictado de una emoción fuerte, de la que en mi escritura normalmente no quedaba otro rastro que alguna que otras nota de indignación, normalmente virada a la ironía... Hoy, para hacer lo mismo, necesito la certeza de tener por delante al menos una hora, aunque luego no la necesite, y los primeros minutos de ese tiempo se me pasan normalmente en constatar que esa pasión de antes ya apenas obra su efecto en mí, o no quiere transmutarse en escritura, por lo que ésta ha de nacer, si es que nace, de un acto de voluntad, como nace una conversación cortés entre dos extraños que nada tienen que decirse. Luego es posible que el resultado incluso me satisfaga más, porque no hay huella en él de esos arranques que tanto desgastan y que a la postre no conducen a nada. Pero debo reconocer que, aun así, echo de menos la aparente facilidad derivada de esos actos de escritura de un hombre visceral. ¿Habré perdido facultades? Pero miro el reloj y veo que la parrafada que antecede no me ha llevado más tiempo que esos desahogos. Es un consuelo, vaya.


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Facebook ha puesto de moda felicitar a los conocidos por su cumpleaños: parecería descortés, piensa uno, no obedecer al mandato implícito en el recordatorio que la red social por excelencia te hace de que tales o cuales conocidos cumplen años hoy. Es como resucitar una antigua costumbre de colegio: cuando, pongo por caso, el afortunado de turno llevaba caramelos para toda la clase y todos nos sentíamos obligados a cantarle "Cumpleaños feliz". Ahora hacemos lo mismo incluso sin caramelos. Y hay que reconocer que el rito renovado tiene su gracia y nos pone en la tesitura de poner buena cara y ensayar unos cuantos gestos mundanos ante esta ocasión de melancolías. Sí, hoy cumplo años. Dentro de muy pocos más, si la legislación laboral no se endurece, me jubilaré. Y luego veré pasar el tiempo que me queda -si en medio no sucede algo peor- hasta acercarme a esa media estadística más allá de la cual no es prudente hacerse ilusiones de permanencia. Soplo las velas.



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Este conocido mío, cuando despotrica de jóvenes que le han causado alguna molestia, les echa esta despiadada maldición: "Ya podrá con vosotros el cambio climático...". 

Comentarios

JLO ha dicho que…
Feliz cumpleaños entonces! ja... me parece un buen análisis y cuanto nos preocupa el paso del tiempo después de lso 50 digamos... pero acá estamos, pensando todo aunque no sirva de mucho... saludos!

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