Donatella y otros asuntos


4/3/2020

Como apenas tengo tiempo de acudir a este cuaderno, me dejo en el tintero algunas cosas verdaderamente importantes: por ejemplo, la sesión de cineclub familiar que hicimos el otro día en casa de unos amigos, a quienes había gustado mucho la presentación que MA hizo de Primavera tardía de Ozu en el cineclub de Ubrique y querían que organizáramos algo parecido en su casa, que es grande y acogedora. De nuevo, es MA quien toma la iniciativa y se encarga, no sólo de preparar la presentación de El hombre tranquilo de John Ford, que es la película elegida, sino también de aportar un par de platos a la cena que luego haremos en la cocina de estos amigos. Se da el caso de que hemos invitado también a los vecinos J. y M., que son personas sencillas, de las que uno no asocia de entrada con estos rituales de celebración "cultural", aunque sí son receptivas y atentas, además de excelentes conversadores. M., con modestia característica, afirma que "nunca" ha conseguido ver una película entera, lo que evidentemente es una exageración. 

MA, con buen tino, presenta El hombre tranquilo como una película que trata fundamentalmente sobre la idiosincrasia de un pueblo pequeño cuya vida se ve de pronto alterada por la irrupción de un extraño. Y la propuesta funciona, porque los comentarios que vamos haciendo mientras transcurre la película y en el cinefórum que celebramos después se refieren casi en exclusividad a aspectos de la vida en este pueblo de la sierra que admiten comparación con el estilizado Innisfree. Pero pronto el coloquio adquiere un sesgo nostálgico, que deriva, inesperadamente, a un recuerdo preciso de J. y M. que anoto aquí como curiosidad cinéfila: nuestros amigos se han acordado de que la película con la que se inauguró el cine Capitol de Ubrique en 1956, cuando ellos eran novios, fue Donatella, una comedia romántica dirigida por Mario Monicelli e interpretada por una entonces jovencísima Elsa Martinelli. J. recordaba a la actriz y, al ver los carteles de la película que inmediatamente hemos buscado en nuestros teléfonos móviles, cree recordar también que las apariciones de la bellísima Martinelli en la pantalla debieron arrancar bufidos de entusiasmo entre los espectadores masculinos. Pero el caso es que al día siguiente localizamos la película en YouTube, la vemos, y comprobamos que la actriz hace un papel muy recatado dentro de una trama en general muy moralista y convencional, y que quien aportaba la nota picante no era ella, sino la cantante norteamericana Abbe Lane, entonces esposa del músico Xavier Cugat, que también figura en el reparto. Se daba el caso de que el novio de la Martinelli en la película está encandilado por las fotos de Abbe Lane que aparecen en la prensa frívola y que esa obsesión molesta a su recatada prometida. Tras una trama que no me voy a molestar en resumir, y que pone a la chica en alguna que otra situación equívoca, su novio la deja y obtiene así carta blanca para perseguir a las vedettes en los cabarets de moda... 

Nos divierte haber recabado este curioso dato de la historia del cine en la localidad vecina, de la que son naturales J. y M., e incluso nos hacemos el propósito de comentarlo con los del cineclub local, por si quieren dedicar una sesión nostálgica a la película del hoy crecientemente reputado Monicelli. Pero la sesión todavía va a depararnos alguna sorpresa más. A la mañana siguiente me cruzo con J. por la calle, de vuelta de su paseo matinal, en el que ha coincidido con un conocido que, cuando los dos se cruzaban con otro hombre mayor que también había salido a pasear y que, debido a su edad, camina muy despacio, el otro le comentó: "Ahí viene el hombre tranquilo" y, ante la sorpresa de nuestro amigo, que no había oído hablar de esa película hasta la noche anterior, le explica lo que él ya sabe: que se trata del personaje que interpretó John Wayne, etcétera. Nuestro amigo le refiere la sesión de cine de ayer y su interlocutor le revela que también mantiene una relación un tanto colateral con la cinefilia, ya que su hija... colabora en la revista Fotogramas, que mi amigo me pregunta si conozco... Y yo anoto aquí la sarta de derivaciones y coincidencias, que vienen a decir que el mundo es un pañuelo.

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