Dejan de contar


24/9/2020

Como mi horario laboral cambia todos los años, estas primeras semanas del curso suponen siempre redefinir los hábitos y adaptarse a las nuevas circunstancias. Nunca me quejo de las novedades, al menos de las que atañen solamente al horario: lo que se conceptúa como un horario "malo", es decir, disperso, con huecos entre horas, a veces se convierte en una bendición, porque me ofrece la posibilidad de permitirme paseos a media mañana y desayunos largos en una terraza, acompañado de un libro. Por lo mismo, un horario demasiado compacto se traduce a veces en sensación de apremio y prisas, porque cualquier rato que dediques a una tarea sobrevenida te parece que lo estás robando de tu tiempo libre; aunque también es un placer, en fin, que el horario te brinde un día con una o dos clases a primera hora de la mañana y el resto libre, como un día de vacaciones del que ni siquiera tienes que descontar el tiempo que sueles perder en los días de asueto por levantarte tarde; de modo que, gracias a esas horas tempraneras, a eso de las 9 o las 10, ya cumplida tu jornada laboral, te ves en la calle y con toda la ciudad para ti justo cuando otros empiezan su quehacer y abren los comercios.

No sé qué me deparará el horario de este año. Los lunes estoy libre a partir de las 9 de la mañana. Los martes, en cambio, entro tarde. El miércoles tengo ocupada la mañana completa, y jueves y viernes salgo un poco antes de la hora de cierre. Me parece estar acotando espacios en los que encajar esa otra vida que uno arranca a la no-vida del trabajo. Pero no. Otra cosa que he aprendido con los años es que esos espacios en principio tan bien diferenciados suelen terminar siendo permeables; y que, al final, lo verdaderamente preocupante no es que los días se llenen de obligaciones y que en medio de ellas puedas encajar tus ocios, sino que todo, ocio y obligaciones, es parte de un mismo turbión que se precipita a toda velocidad... ¿hacia dónde? Hacia esa fecha en la que todas estas sutilezas del hombre ocupado dejan de contar.

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